Una vuelta por el Jam de Muertos de laCantera

Por: Elizabeth Martinez

Ya tenía un rato de rondarme la idea de darme una vuelta por el conocido JAM de Muertos de laCantera; es un evento que en los últimos años ha tenido muchísimo auge y qué mejor manera de celebrar a la muerte que bailando.
Cabe destacar, que laCantera ya es un lugar común para profesionales, semi profesionales y principiantes en la danza, esto por sus excelentes clases, promociones, y porque es uno de los espacios más accesibles si de entrenarse se trata. Son buenos maestros, son precios aceptables y las instalaciones son extravagantes.
Admitir debo que llegamos un poco tarde debido a nuestro excelente Sistema de Transporte Colectivo -gracias, Mancera- pero aún pudimos presenciar las funciones de alumnos de laCantera y grupos invitados, y algún juego colectivo que terminó en premiación con paquete de clases ilimitadas para la afortunada ganadora -te odio más, Mancera-.
El espacio estaba arreglado todo en neón, logrando que incluso el espectador que tenía su kit con calaveras blancas -ya no nos tocó- fuera parte de la misma escenografía. Tal vez el único detalle que lamento es no poder apreciar la instalación de hojas que hicieron, tan no la aprecié que casi me mato cuando salí a buscar el baño.
El último grupo que se presentó fue de danza africana, el cual -sin afán de quedar bien- estuvo excelso en su técnica y entusiasmo. Contagiaron a más de uno en el antojo de tomar un par de clases de dicha técnica, no así para el Jam, ya que cuando la música del grupo de africano se desvió para dar paso a los invitados, hubo poca afluencia de bailarines y el Jam duró muy poco. Quienes más los disfrutaron fueron los de danza africana y a lo mucho, un par de aventados que les valió el ritmo y se aventaron a hacer un dejo de contemporáneo.
Todo cambió, cuando la música pasó a unas cumbias guapachosas que, afortunadamente, podían bailarse descalzos, maquillados o con calzones al aire, para no perder ninguna rola -amo la atmósfera de danza sin ningún complejo-. El ambiente se hizo sumamente ameno.
Lxs que no deseaban bailar o nos cansábamos de aprovechar el espacio para lucirnos, nos íbamos a la otra sección de laCantera a echarnos una michelada junto a la ofrenda de la escuela, la cual se lució por tener calaveras haciendo pas de deux, estirando la pierna o la tradicionalDanza de los pequeños cisnes -con tres bailarinas, la otra se quedó en el Jam-.
Así que si como yo, el próximo año sigues sin darte una vuelta al Jam de laCantera, esta vez no te lo pierdas -y sal temprano de casa-, es una experiencia única para arrancar las festividades de muertos.
Fotografías: Edgar L. R. para Ruido Azul