A 44 años de la muerte del bailarín y coreógrafo mexicano, José Limón, la maestra Valentina Castro comparte con nosotros la historia detrás de esta imagen.

Valentina Castro de entonces 15 años de edad, es inmortalizada en esta imagen sentada en el hombro de José Limón mientras bailaba la coreografía “Tonantzintla”, una puesta en escena inspirada en la iglesia de Santa María Tonantzintla (Puebla) por encargo del mismísimo Miguel Covarrubias.

La historia que cuenta esta puesta en escena es festiva y jovial “Era el cumpleaños de una joven sirena, y el arcángel y los ángeles tenían una celebración en honor a la ocasión” (José limón: An unfinished memoir, 1998)

Esa hermosa sirena, fue interpretada por la hoy bastión de la danza mexicana, nuestra querida maestra Valentina Castro, quien recuerda con cariño esta coreografía y la califica como “una experiencia inolvidable”.

“El hecho de estar sobre José limón sin tener forma de agarrarme era muy difícil, yo subía a su hombro y el me tomaba de un pié, era todo el apoyo que tenía porque debía tomar una flor con una mano y una guitarra con la otra […] Este ballet tenía varios retos, parecían cosas sencillas pero no lo eran tanto. También había un paso que hacíamos, un chasseé que teníamos que hacer igualitos, teníamos que guardar la distancia y cruzar el proscenio de ida y vuelta, ya te imaginarás yo con mi estatura y él con su estatura. Yo tenía que hacer un esfuerzo enorme para lograr verme igual que él”

“Fue el ballet que tuvo más éxito de la temporada, gustó mucho, no se si por el tema, los colores o la interpretación. Después, Ambar Shawn -Bailarina de la compañía de José Limón- nos contó que esa misma coreografía se montó en Nueva York pero no había tenido el éxito que tuvo aquí. Ambar nos entrevistó en Jalapa y después de convivir entre risas con nosotras nos dijo _ Esa alegría de ustedes le dio el éxito a Tonantzintla en México, porque ustedes estaban jugando, ese espíritu sólo es de los mexicanos y de estas niñas que bailaron la pieza_ Las bailarinas éramos Rocío Sagaón, Marta Castro, Beatriz Flores y yo”.

iglesia de Santa María Tonantzintla (Puebla)

Iglesia de Santa María Tonantzintla (Puebla)

 

Acerca de José Limón

“Se abrió la puerta y entro Miguel Covarrubias con José Limón y parte de su compañía, sus bailarines, y fue una impresión un poquito impactante porque a mí me parecía José Limón muy grande, tenía mucha personalidad, era ancho de hombros, pero además con un rostro muy mexicano”

“Lo recuerdo llegar con sus pantalones anchos que amarraba con un cinturón, un hombre que no era pretencioso, al contrario, era bastante sencillo, era un cuerpo perfecto, varonil, fuerte”

“Nunca nos habló imperativamente, se sabia un muy buen bailarín claro, pero era sencillo. Nunca estaba cansado, así ensayáramos todo el día, o si tal vez si lo estaba pero al entrar los periodistas a la entrevista siempre se mostraba listo, ese ser que no es el cotidiano, el que esta por encima de su cansancio, encima de sus problemas y sus emociones, eso también lo llevo yo muy adentro hasta hoy”

“Lo que a mí me dejó José Limón fue un sentido de espacio, por su técnica donde se trabaja el espacio, de sus movimientos yo aprendí que tenía que extender mi cuerpo, que mi cuerpo no termina en las manos ni en los pies, si no que la energía tienes que sacarla, aprendí a avanzar a ocupar todo el espacio, todo esto tal vez por mi tamaño, pero todo esto lo aprendí con José Limón. Llegó un momento en que el Palacio de Bellas Artes lo sentía chiquito de tan grande que era el movimiento”

“Otra cosa que aprendí, fue la energía y la entrega cuando se baila, que es algo único, que has vivido para ese momento, yo lo veía y lo sentía, se colocaba, elevaba el pecho y sentía esa energía que parecía entrarle desde los pies y después me lo transmitía a mí, como una extensión de él”

“También la confianza, de transmitirnos que nosotros podíamos hacer eso, eso es algo que ha tratado de transmitir como maestra y coreógrafa, de dar todo de adentro y gozar, yo con José Limón sentí eso, algo que no se enseña con palabras sino con actitud, que lo ves y lo imitas y después sientes que sí que hay algo internamente que sale”

La pequeña sirena de Tonantzintla es hoy una de las maestras más amadas por la comunidad dancística mexicana, posee una trayectoria de envidia desde sus inicios en el Ballet de la Ciudad de México hasta su participación en el Festival Jacob´s Pillow donde conoció a Martha Graham y Merce Cuningham. Maestra y coreógrafa de varias afortunadas generaciones de bailarines.

Gracias Valentina por presentarnos y conectarnos con la historia de nuestra danza

 

 

Valentina Castro:

Fotografía y semblanza tomada de http://danzaeducativa.org.mx/

Fotografía y semblanza tomada de http://danzaeducativa.org.mx/

Comenzó su formación en 1947. Posee un amplio conocimiento de la danza y de las diversas técnicas que la conforman: Clásica, Francis, Limón, Graham, Nikolais, etc. 

Investigadora incansable, desde la década de los 70’s,  en la Escuela del Ballet Folcklórico de México inició la fusión de técnicas, inspirada por la coreógrafa Amalia Hernández, entre las que destacan el Graham, Nikolais y la danza – teatro de la alemana Pina Bausch.
Durante su estancia en Monterrey fundó y promovió durante 12 años el Encuentro Metropolitano de Danza Contemporána, el cual llegó este año a su XXVII edición.
Valentina Castro ha recibido premios y homenajes como: El Juanete de Oro, el Premio a una vida en la danza (INBA);Premio Nacional José Limón (INBA, 1992); premio al Primer lugar en docencia académica del INBA 2000 y Tercer lugar en docencia académica del INBA 2004; reconocimiento por su trayectoria artística como bailarina y maestra de danza que le otorga SOMEC–VITARS 2004. Finalmente, en el 2007 durante el 7° Encuentro de Nueva Danza, Nueva Música se le otorga el reconocimiento por su valiosa participación como patrimonio vivo de la danza mexicana. Ha elaborado un método que promueve a la danza como juego y convivencia.