Por: Diana Rayón

“You can´t always get what you want,

but if you try sometime, you find you get what you need”

Jagger and Richards

 

Las posibilidades de viajar a una gira al extranjero son casi nulas en este país. Solo pocos disfrutan de los beneficios de irse con todo pagado, o de gozar apoyo por parte de las instituciones.  El porcentaje es bajísimo. ¿Cuántos de ustedes no han ido a giras internacionales por el hecho de que ninguna institución cultural los apoyó? Me imagino que muchos que están leyendo esto. En mi caso, siempre que tengo el dedo en el renglón, no lo suelto. Sí, como a ustedes, me han cerrado las puertas. A finales del 2016, pedí por todos lados apoyo para poder viajar a una gira a Chile con toda mi compañía de artes escénicas, y como se imaginarán, las respuestas fueron negativas o muchas instituciones ni siquiera tuvieron la decencia de contestar. Cierto, hay recorte en la cultura año con año, el país se cae a pedazos con esta economía, pero el arte, es una herramienta grandísima para combatir la ignorancia y abrir los ojos.

Cuando te llega la invitación a una gira internacional pasamos por varias etapas: La incredulidad, la felicidad, el optimismo, la realidad, el estrés, la negación y finalmente, más estrés. Primero ¿cómo no ponerse feliz cuando te dicen que viajarás fuera de México? Que viajarás para representar a tu país, intercambiar conocimiento, cultura, costumbres. Buscas todas las formas para conseguir los boletos de avión -en mi caso hasta Chile-. Mandas cartas a todos lados, la agenda se llena de citas y es cuando tu sonrisa de felicidad se va deformando a una sonrisa plástica hasta llegar a la palpitación, el sudor, el estrés.

Piensas fatídicamente que si no te apoyan las instituciones, no podrás ir. Bueno, en mi caso siempre tengo varios planes, porque casualmente siempre me falla el primero, el cual consiste en que las instituciones culturales me apoyen. Respiro profundo y aunque siga buscando conseguir por ese medio, se que debo pasar al plan B, conseguirlo yo. No cabe duda que mi terquedad es mi mejor virtud, porque sin mi terquedad no podría ir a Chile. Así que me he subido a cantar en peseros, he trabajado el triple tejiendo cobijas, gorros, guantes, etc., tal como lo haría Penélope esperando a Odiseo o Aracné retando a Atenea -este es mi reto particular a los dioses de las instituciones-. He tratado de vender cursos, clases privadas, pedir ayuda para que me ofrezcan funciones y/o cursos, todo para que mi compañía pueda viajar. También la compañía tuvo mucho que ver en mi terquedad y es que todos pusieron la mitad de su boleto y yo puse la otra mitad. Así que en mi caso tengo una deuda tremenda que tengo que pagar para sobrevivir en este país, pero lo hago trabajando el triple y sin remordimiento alguno; estoy agotada, pero sé que valdrá la pena. Chile con mi compañía y después Ecuador para mí, con una residencia de 3 semanas en donde ofreceré todo mi conocimiento como creadora.

Todo esto no es más que el pan nuestro de cada día de todo artista escénico, que trata de incrementar unas líneas en su currículum con una gira fuera del país. Es muy triste -y en verdad muy triste- que tengamos que dedicarnos a trabajar en muchas otras cosas para vivir al día y demostrar que el arte puede cambiar mentalidades.

Fotografía: Andrés Galindo

Como seres humanos, a veces desperdiciamos muchas cosas y no se diga como artistas. Si “papi” gobierno no me da, entonces no hago proyectos, no viajo, no creo nada. ¡Pues mal! Estamos en un momento en que no podemos dejarnos amedrentar por el mismo medio artístico, ni por las instituciones ni por nosotros mismos. Nosotros tenemos el poder de ayudarnos entre nosotros mismos, sin regatear las funciones, sin pedir cortesías; pagando lo justo, lo que nos merecemos como artistas. Eso hará que mejoremos como personas y como país. ¡Nos falta tanto! Es por eso que aunque no haya tenido apoyo, hay muchas salidas para lograr nuestros sueños. Podemos hacerlo con tan sólo pensarlo y tener varios planes de salida.

Hay amigos que sí han logrado ese viaje, tal es el caso de Diana María Fernández de Sensodanza que se fue a Japón, o Carlos Rojas Correa Müuval a Italia. Ellos entre muchos otros que les han cerrado las puertas y buscan la manera de viajar, porque somos artistas y como artistas podemos resolverlo: UNIDOS. Además, el haber viajado con nuestros propios méritos puede hacer la diferencia para que volteen a vernos las instituciones que deberían apoyarnos.

Compañeros de camino, colegas y muy queridos amigos, estamos viviendo momentos difíciles como artistas y como mexicanos. Ayudémonos entre nosotros y tratemos de valorar el trabajo de cada creador, de apoyarnos entre nosotros mismos, con intercambios, o pagando lo que es en cada función, cada clase. Ayudando a comprar nuestro propio arte, nuestros propios productos. Ayudando a conectarnos con otros países, buscando que nuestro arte crezca.

Como diría Carlos fuentes: “Con nuestra cultura de primer mundo, podríamos salir de este tercer mundo”. Creamos en nosotros y que cambiando primero nuestra mentalidad podremos cambiar a otros y hacer un efecto dominó.

 

Este año, el sur me llama y yo “iré pa’l sur.”