Por: Elizabeth Martinez

 

El día que lo conocí salí llorando de su clase. 

Fue en el 2009. Caminé por las calles aledañas a esa institución donde tuve a mal ser su única alumna y entre acomodar y acomodar, la clase se terminó dejándome cansada, insatisfecha y segura de una cosa; nunca sería bailarina. Esa noche concluyó en la Glorieta de Insurgentes en plena depresión. Por supuesto, abandoné las clases con ya todo el mes y colegiatura pagada y nunca dije el por qué. 

Cinco años después y ya con le certeza de no ser bailarina -cosa que no me impide seguir estudiando danza- lo vuelvo a topar. La clase comenzó tal y como la recuerdo; calentamiento de piernas, brazos, cabeza y muchas, pero muchas -déjenme repetir que es necesario- muchas correcciones. Desde el sólo estar paradas y hasta la manera de respirar no le son insignificantes. Tiene integrado unos lentes de rayos X por los cuales no duda y no yerra cuándo asevera el error al apretar un músculo en lugar de estirarlo, cuando la rodilla está forzándose e incluso, cuándo por el esfuerzo un(a) estudiante tiene metida la lengua en el paladar. 

En esa primera-segunda clase se percató que cargaba una rodillera -una lesión crónica de meniscos-. Me pidió quitármela y sin preámbulo alguno, de un jalón me acomodó la rodilla que tres fisioterapeutas y una cantidad inimaginable de dinero no pudieron arreglar. 

El profesor Liberman Valencia Preciado  o como lo conocen en el medio muchas personas, Santo Liberman, nació en Esmeraldas, Ecuador y su carrera  Inicialmente fue la de cantante, pero en 1969 su futuro dio un interesante giro. 

Pregunta: ¿Cómo comienza su carrera de bailarín?

Respuesta: Fui llamado por Patricia Olestia al Ballet Nacional de Ecuador como cantante, posteriormente me fue enseñando cosas de danza y empecé a bailar y cantar en la compañía. En 1970 venimos 10 integrantes del BNE para estudiar danza en México. Empecé a bailar becado por la señora Amalia Hernandez en el Ballet de las Américas, pero mi estancia ahí fue pocos meses porque mi meta era bailar danza contemporánea. La señora Clementina Otero me consiguió una beca para bailar en la Compañía Nacional de Danza pero yo quería bailar danza contemporánea. Entonces mi beca de Bellas Artes la transfirieron al Ballet Contemporáneo dirigido por la maestra Bodyl Genkel y Antonia Torres. Así empezó la carrera que hasta hoy profeso. Ya no bailo, sólo me dedico a la docencia de la danza clásica. 

Pregunta: ¿Qué piensa de la danza en México?

Respuesta: Yo creo que en México se hace buena danza pero siento que no se ha llegado al máximo. Pienso que en las escuelas deberían enseñar con mucho más profundidad y trabajar mucho los primeros años, pulir mucho el trabajo técnico de los iniciados de la danza. Sentar la base de los primeros años es aliviar el trabajo de los años posteriores. 

Pregunta: ¿Qué crítica podría hacer a la educación de la danza en México? 

Respuesta: Más que crítica, quisiera decir que una sugerencia. Que en los años primero, segundo y tercero llámese de la danza que sea, esos maestros tienen que ser de mucha garantía en el trabajo técnico, experimentados y que sepan trabajar el cuerpo de esos niños y niñas que se están formando. A nivel muscular, técnico, psicológico a nivel todo, una preparación mucho más profunda. Así tendríamos bailarines con mayores capacidades y más formados técnica y artísticamente. 

Pregunta: En sus clase siempre manifiesta la importancia de la relación entre el conocimiento de la anatomía y la técnica. ¿Cómo descubre esta importancia?

Respuesta: A nivel de las escuelas se enseña mucho la teoría en escritos o dibujos. Pero yo creo que se debe enseñar a través de la práctica. Por qué al flexionar las piernas un músculo se contrae, por qué se extiende otro o se rota aquel. Entonces bajo la observación y sintiendo el movimiento, es que se va comprendiendo lo que pasa en el cuerpo. A nivel teórico para eso pensamos, nos lo aprendemos como si usted aprendiera una lección del pizarrón, pero con el cuerpo que es una materia muy celosa, muy difícil y muy compleja de manejar, si no entiende la acción del movimiento, lo que esté pensando su cerebro no lo va a sentir el músculo, cosa que es necesaria para la memoria muscular. Tener el conocimiento de cómo funciona el cuerpo humano, sin la violencia que le damos en el aprendizaje de la danza es importantísimo. La anatomía juega un papel importante, pero siempre y cuando sea sobre la acción. 

Pregunta: ¿Considera necesario que un(a) maestrx de danza haya sido un(a) bailarín(a)? 

Respuesta: Indispensable.Mire, puede que el maestro sea muy inteligente para aprenderse las cosas y saber explicarlas incluso. Pero si no ha bailado se va a quedar muy corto en la cuestión de indicar al alumno todas las proyecciones que tienen cada movimiento al bailar porque no tiene la experiencia. 

Pregunta: ¿Por qué maestro de ballet y no de danza contemporánea? 

Respuesta: Porque me gustan las cosas más complejas. Así de simple. Yo fui bailarín de contemporáneo pero desde que empecé, las dos técnicas iban paralelas. Entonces la enseñanza de la danza clásica es mucho más metódica, uno no puede andar improvisando cosas, al contrario de la danza contemporánea -dónde la técnica es importantísima- pero tienen la libertad de improvisar. No es que no me guste el contemporáneo pero en la parte formativa, me enriquece más la danza clásica. 

Pregunta: Usted da masajes, compone imperfecciones y a mí me arreglo el menisco ¿Se considera también terapeuta? 

Respuesta: No me gusta llamarme así, porque lo hago en una condición que yo mismo me he sorprendido, no sé por qué razón he podido curar a mucha gente. Sé que tengo unas muy buenas manos, que puedo detectar un problema ya sea de esguince. Una vez, una persona se cayó y tenía una fisura, sin tocarlo yo se lo advertí y cuando lo llevaron al médico le dijeron lo mismo. Tal vez el poder natural de observar y saber tocar me ha permitido ayudar a compañeros, bailarines, gente que ni me conoce y han dicho que yo los puedo ayudar y con un sólo masaje ha estado listo. Yo no soy profesional, por eso yo no me considero un fisioterapeuta.

Pregunta: ¿Qué es lo que podría sugerirles a lxs bailarines(as) profesionales o en formación?

Respuesta: Trabajo, multiplíquelo por trabajo, réstelo por trabajo y divídalo por trabajo. Y convencimiento propio. Amor por lo que quieran hacer. 

Hoy en día tomo tres clases a la semana con él -insuficientes de hecho- y es uno de los profesores que más admiro y al cuál más agradecimiento le tengo. No sólo por la paciencia y dedicación que brinda a lxs alumnxs, sino porque está empeñado en hacer de la danza una de las artes más perfectas.